jueves, 30 de abril de 2020

Noche de Reyes



-¡Mamiiii, tengo sed!
Paula mira a Jorge, su marido y le hace un gesto de pegarse un tiro.
-Cariño, te has bebido un vaso de agua entero hace un rato, duérmete, anda
Espera la respuesta de su hijo, pero ésta no llega. Alex debe de haberse vuelto a dormir. Normal, tiene que estar agotado, piensa mientras vuelve a su tarea, aliviada. 
Jorge y ella están en el salón dedicados a la siempre apasionante tarea de envolver los regalos de Reyes. Todos los años se promete que lo hará los días de antes, para evitarse las prisas de última hora, pero como es de esperar, nunca lo consigue.

Suena un ruido en el pasillo, parecen unos piececitos acercándose. Paula y Jorge se miran con expresión de pánico. Jorge intenta ocultar las pruebas, esfuerzo inútil, ya que el salón está como si hubiera pasado por él una manada de bisontes furiosos. Mientras, Paula salta como si tuviera un resorte en el culo, y corre para interceptar a su hijo antes de que llegue al salón. Llega a él segundos antes de que asomara la cabecita por la puerta.
-Mami, tengo sed.
-Vamos a la cocina a por un vasito de agua.-Coge de la mano a su hijo y le aleja de la escena del crimen. Ha estado cerca.
Ya en la cocina, llena un vaso de agua y se lo tiende a Alex, que lo coge pero no bebe de él, solo se la queda mirando con ojillos somnolientos.
-¿Mami, cuando es mañana?
-Cuando te despiertes, mi amor.
-Y si no me puedo dormir, ¿no va a ser nunca mañana?
Paula no puede evitar sonreír ante la preocupación de su hijo. Recuerda su infancia y la cantidad de Noches de Reyes que también pasó sin dormir, por culpa de los nervios.

Antes de tener hijos tenía claro que si alguna vez los tuviera, no les iba a mentir ni a llenar la cabeza con las tonterías de los Reyes, Papá Noel y esas cosas. Lo que no sabía en esos momentos, es que la maternidad te cambia la mentalidad en muchos aspectos, y que al final acaba pesando más el ver a tu hijo ilusionado y feliz, que todos tus planes anteriores.

-Claro que te vas a dormir, pero si estás que te caes de sueño.-Le dice mientras le quita suevamente el vaso de las manitas y lo deja en la encimera.-Venga que te llevo a la cama y me quedo contigo hasta que te duermas.-Coge a Alex en brazos y se encamina de vuelta a la habitación del Pequeño. Sabe que Jorge la va a odiar por abandonarle vilmente, pero no puede dejar a su hijo solo, en ese momento de dudas existenciales, que está teniendo el pequeño. Total, ya estaba casi todo hecho, solo falta acabar de envolver, colocar los regalos bajo el árbol y recoger todo el salón. Poca cosa…

Paula mete a Jorge en la cama y se tumba al lado de él. Pocas cosas hay en esta vida que le gusten tanto como abrazar a su hijo, y sentir sus manitas, buscándola, agarrándola, como no queriendo que nunca se separe de él. 
Paula teme que algún día eso acabará y que Alex se convertirá en un adolescente con granos y mal genio, para quien dar un beso a su madre será una tortura, asi que disfruta de estos momentos, y los atesora, para cuando tenga que echar mano de recuerdos.
-Mami, cántame estrellita-.Dice Alex mientras pega su cabeza a la de ella.
-Estrellita ¿donde estas?, me pregunto quien serás, en el cielo tan azul, iluminas…-.Y así, juntos y felices, el agotamiento les vence a los dos.

Un ruido despierta a Paula, mira el reloj, son las 5:25 de la mañana. Jorge no puede ser, piensa, ya habrá terminado y estará durmiendo. Que cabron, ya podía haberme avisado. 
Escucha atentamente, quizás han sido imaginaciones suyas. No, está segura, lo ha vuelto a oir, un ruido que viene del salón.
Su cabeza empieza a funcionar a mil por hora, piensa que puede ser desde uno de los regalos que ha volcado, hasta que algún ladrón se ha colado, aprovechando que es una noche en la que todos duermen, pasando por el fantasma de algún antiguo inquilino, que ha decidido despertar esta noche.
¿Qué hago, despierto a Jorge? Como no sea nada va a decir que soy una paranoica, pero y ¿si hay alguien?.
Toma una decisión, dos en realidad, levantarse e ir a mirar al salón, y dejar de ver Cuarto Milenio. No nos engañemos, eso no lo va a dejar de hacer nunca, ¡la encanta!.

Sale de la cama, procurando no hacer ningún ruido, confía en que ninguna articulación la traicione, decidiendo crujir en el momento mas inoportuno. Parece que estamos de suerte. Se encamina despacio hasta el salón, donde sigue oyendo leves ruidos, diría que suenan susurros, e incluso como si alguien estuviera removiendo el café.
La puerta está entreabierta, y por el hueco que deja con la pared, asoma la tenue luz de una vela, no la sorprende, ya que para dar mas magia a la noche, había acordado con Jorge que dejarían una vela encendida junto a la leche y las galletas para los Reyes. Las cosas si se hacen, se hacen bien.
Se tumba en el suelo, ha pensado que ese será el mejor ángulo para asomarse sin ser vista. Inspira y espira lentamente, tal como ha aprendido a hacer en sus clases de yoga. Una vez que ha conseguido controlar un poco las pulsaciones, se arma de valor y se asoma, lo justo para intentar ver, sin ser vista.

Lo que ve, hace que su cabeza le de vueltas. Cierra los ojos fuertemente, como si con eso pudiera resetear su cerebro, que claramente, la está jugando una mala pasada. Cuando los vuelve a abrir, la imagen que ve es la misma. Melchor, Gaspar y Baltasar, están sentados en su sofá, mojando en el Cola Cao las galletas de chocolate que les han dejado. Y eso no es todo, detrás de ellos, por el ventanal que da a la terraza, se ve a los camellos, cargados de regalos.
Paula no sale de su asombro, los Reyes Magos, en su salón, comiendo galletas y charlando entre ellos. Aguza el oído, tratando de escuchar lo que dicen, pero aunque percibe los susurros, no entiende el idioma en el que hablan, ni siquiera le suena haberlo escuchado nunca, en su cabeza rápidamente se forma la idea de que suena a una lengua muy antigua y ya olvidada.
No puede dejar de mirar, se siente hechizada por la magia que desprenden esos tres ancianos. Les observa mientras se acaban la leche, con gesto de satisfacción, y se limpian de las barbas, las miguitas de las galletas. Gaspar dice algo, a lo que los otros dos asienten, y acto seguido, se levantan y se encaminan lentamente hacia la puerta de la terraza, como si no tuvieran prisa, como si tuvieran todo el tiempo del mundo para cumplir con su labor. Sus movimientos son suaves, como si mas que andar se deslizaran. Al llegar a la puerta, los tres se giran hacía ella. Paula se queda paralizada, no solo la han visto, es que además, por las miradas de los tres entiende que han sabido todo el rato que estaba allí. La sonríen y sus sonrisas la llenan de calidez. Melchor se lleva el dedo índice a los labios, mientras la guiña un ojo.-Chssss.-Se escucha.
Los tres salen por la puerta y unos instantes después, les ve alejarse hacía el cielo, montados en sus camellos.

-Mami, mami, mami!!!, Despierta! Tenemos que ir a ver los regalos!!!.-Paula abre los ojos y se da cuenta de que anoche, se quedó dormida en la cama de Alex. Sonrie para si misma, vaya sueñecito que acaba de tener. Abraza a su hijo, que la mira ilusionado.
-Venga cariño, vamos a ver que nos han dejado los Reyes!

Alex sale corriendo por el pasillo, mientras Paula le sigue, apurando los recuerdos del sueño de la noche anterior. Al llegar al salón, se encuentran a Jorge, sentado en el sofá. Paula le da un beso y se fija en que el platito de las galletas está vacio y las tazas de leche están vacias
-Vaya festín te has dado.-Le dice. Jorge, la mira extrañado.
Mientras tanto, Alex está como loco, rompiendo el papel de todos los regalos que se cruzan en su camino. Grita y salta como loco cuando descubre la cocinita. Paula y Jorge se acurrucan en el sofá, sonriendo feliz, viendo la alegría desbordada de su hijo.
-¿Cuándo has comprado los regalos de la terraza.-La susurra Jorge al oído. Paula no tiene ni idea de que la está hablando, pero una extraña sensación empieza a invadirla. 
Se dirije a la terraza, y allí, en el rincón del fondo, ve tres regalos, bellamente envueltos, cada uno con un nombre escrito en él, Alex, Jorge y Paula. Ésta toma en sus manos el paquete que lleva su nombre, lo observa un instante y con manos temblorosas, abre la tarjeta que de él cuelga. Al leerla, tiene que sentarse en el suelo, para evitar caerse. El corazón está a punto de salírsele de la boca.

En la tarjeta, con unas preciosas letras de caligrafía, está escrito:

“Nunca dejes de creer. M. G. B.”


miércoles, 25 de marzo de 2020

El sueño de una cuarentena en primavera (Relato colaborativo)

Y por fin, os presento a la criatura que hemos parido entre todos. Aqui esta nuestro Cadáver Exquisito:

Corría el mes de marzo del año 2020. 
Acababa un invierno que ese año había sido anormalmente cálido, pero no era lo único anormal esos días. Una terrible pandemia, que asolaba el mundo entero, había obligado a recluir en sus casas a millones de ciudadanos, en un desesperado intento de frenar el avance de ese virus, que tanta muerte y desesperación estaba dejando a su paso.
Pero no todo iban a ser malas noticias. Esos días en que los hombres no podían moverse de sus hogares, la naturaleza aprovechaba para abrirse paso por calles, ríos, mares, y montañas, que antes fueron suyos, pero que le habían sido arrebatados por la codicia y el egoísmo de la raza humana. 
Los animales corrían libres, las aguas volvían a ser claras y en el aire ya no se respiraban los humos de coches y fábricas. El cielo volvía a tener su color azulado, las nubes blancas parecían de algodón. 
Todo parecía un sueño hecho realidad, pero la realidad era inminente, más sencilla, solo dependía de mi constancia. Pero lo bueno que, en algunos momentos, no podía evitar volver a sentir un vacío, tan profundo que el mar se quedaba pequeño.
Tan sólo le quedaba el consuelo de la botella de ron barato y su inseparable cajetín de cigarrillos, mientras devoraba uno tras otro cada uno de los libros de su apreciada biblioteca. Eso le permitía hacer suyas las vidas de los protagonistas de las novelas que con tanto afán disfrutaba y volar a lugares recónditos que de otro modo le resultaría imposible.
Al acceder a hacerse esos implantes cibernéticos, obtendría mayor fuerza, agilidad, destreza y capacidad mental. Ya podía formar parte real de las historias que siempre había leído. Historias que siempre le inspiraban, al tiempo que sobrecogían. Era mucho lo soñado.
Entonces el ciervo alzó la cabeza y pregunto a la luna: ¿cuál es tú nombre?. Y la luna vibró su luz resplandeciente, y dijo: -Habría que multar a los que salen a aplaudir antes de tiempo. Y ampliar la multa a los que después desde el balcón, ponen regueton. Pero con el encierro ya tengo plan para Semana Santa, sofá, peli y manta.
Por fin tendré tiempo de terminarme aquel libro, del que no conseguí pasar apenas del primer capítulo. Será también el momento de recuperar el contacto con mucha gente, de la que no sé nada desde hace años. Tengo que ponerme a repasar uno a uno los contactos de la agenda del móvil y emplear al menos media hora al día en llamarles. Y tengo que sacar algo de tiempo en decidir que coño hago con mi vida, si me voy de aquí de una vez y empiezo de cero en algún pueblo costero.
Siempre he fantaseando con escaparme a la Azohia, el pueblo donde unas vacaciones de verano conocí a mi primer amor, montar un chiringuito o una pequeña casa rural, disfrutar de la pesca navegando en una pequeña barca a vela, y sentarme todas las tardes a contemplar el atardecer sentado en una silla de mimbre frente al mar. Pero seamos realistas, no tengo un duro, no me gusta el pescado y no se nadar.
Así que venderé el barco que me he comprado y me iré a una granja. Compraré vacas y montaré una tienda de leche recién ordeñada. Sin embargo, el cuajo de la leche me dan arcadas, tendré que contratar a alguien... eso supone más gasto. A no ser que le ofrezca alojamiento y comida gratis, y quién sabe... también puede surgir el amor. Sería maravilloso encontrar el amor a estas alturas...pues a mi avanzada edad, lo veo complicado.
Si bien es cierto, que siempre he sido una persona bastante optimista. Recuerdo que aún siendo niño, cuando todavía nos tocaba pasar hambre, por las penurias que dejó tras de sí la guerra, miraba todos los días en el buzón de casa por si algún familiar lejano o alguna otra alma caritativa hubiese dejado una hogaza de pan y un embutido, en lugar de la letra del seguro de "los muertos", como lo llamaba mi madre. Cuando fui creciendo ese espíritu optimista me fue acompañando hasta bien entrado en la pubertad; ahí recuerdo que se volvió todo un poco raro e iba y venía a ratos, pasando de un extremo a otro.
Un día me levantaba eufórico, con ganas de cambiar el mundo y al día siguiente no me apetecía despertar. Así viví varios años, hasta que hubo algo que me hizo cambiar mi rumbo. Ahí comenzó mi gran viaje, cogí la mochila y me puse en marcha.
-Yo te seguiria, pero que pereza ponerme en marcha. Pero lo intentaré.
-No es suficiente. Querer es poder. Animo y lo conseguirás. ¡Adelante, campeón!.-Le dijo su abuelo mientras le miraba con esa expresión de orgullo y amor en su rostro -¡tu vales mucho!-. 
Y de repente, Ciprian sacó fuerzas de flaqueza y chutó la pelota tan fuerte, que metió un gol desde medio campo.
Se sintió tan feliz que corrió a celebrarlo a los brazos de su abuelo. Todo cobraba más sentido cuando él formaba parte de ello.
Y aunque en el fondo, le aterraba la sola idea de proseguir, no vacilo. Se armó de valor y sin dudarlo se convenció a si mismo de que era posible, con o sin ayuda. Suspiro profundamente y como autocompadeciendose, prosiguió con lo que él creía ser su destino.
Se aseo, se vistió y empezó el día; como lo hacía normalmente; pero cuando salió para ir a trabajar, mientras esperaba a que el semáforo cambiara, allí le vio, con los ojos tiernos y llenos de amor para repartir.... 
Sin dudarlo me lleve a casa el perro más bonito que jamás he visto.
De una perrera atiborrada de perros pidiendo atenciones, él era el único que parecía haber perdido la esperanza. Estaba tumbado y más que un perro parecía un felpudo. Le llamé y levantó un poco el hocico. Y su mirada no era la misma de siempre. No tenía esa alegría al decirle vamos a la calle. No daba saltos de celebración, ni movía el rabo con entusiasmo.
Y a punto de dejarse llevar por la apatía y la inapetencia, decidió dormir... y con ello soñar. El sueño Así llegó a un pueblo pequeño de casas de piedra y calles retorcidas, y un gran reloj dorado que señalaba algo más que la puntualidad. Aquel reloj era bastante inquietante, solo se presentía que cuando marcará la hora, algo sucedería. Así fue, en cuanto empezaron a sonar sus campanadas, de las calles retorcidas de aquel pequeño pueblo empezaron a salir sus habitantes y como sonámbulos se dirigían hacia un monte lleno de oscuros árboles.
En él, les esperaba una desagradable sorpresa. Los miedos ancestrales que siempre habían perseguido a este pueblo se habían convertido en realidad.
De pronto, en mitad de esa arboleda, se intuía una oscura y profunda cueva de la que manaban sonidos ilegibles y olores pestilentes que no presagiaban nada bueno.
Más que nunca esta gente necesitaba despertar y superar sus supersticiones.
Lo que vieron todos al despertar fue algo increíble, lo nunca visto algo que aunque parecería ilógico era totalmente real!
Nunca antes nadie había visto algo igual
Fue tan grande su sorpresa que le costó mucho recuperarse.
Sin embargo, meditó y de repente, vió una oportunidad única de hacer algo radicalmente distinto a lo que jamás hubiera imaginado. Y supo que era hora de pensar alto, de reinventarse, de ser una mejor persona. Y se puso, feliz, manos a la obra.
Moraleja: El tiempo lo cura todo, y como animales que somos, nos adaptamos y de los imprevistos y giros que nos da la vida aprendemos. Aunque siempre tropecemos con la misma piedra.

Mi agradecimiento a todos los osados colaboradores que se han apuntado sin dudarlo, a ayudarme a crear esta pequeña locura:
Alina, Ana, Beatriz, Cristina, Feli, Javi, Javi, Jose, Juan Carlos, Juli, Lali, Nuria, Paloma, Toño, Raquel, Raul, Roberto, Sandra, Sara, Sara, Silvia, Susana, Tere, Vicky.
Gracias! Ha sido muy divertido leeros a todos!

sábado, 21 de marzo de 2020

Cadáver exquisito

Esta mañana me he levantado juguetona y acabo de mandar en mensaje a muchos de mis contactos, para proponerles jugar a un juego que se llama Cadáver Exquisito.

Para explicar en que consiste el juego, copio de la Wikipedia:

Cadáver exquisito es un juego de palabras por medio del cual se crean maneras de sacar de una imagen muchas más. El resultado es conocido como un cadáver exquisito o cadavre exquis en francés. Es una técnica usada por los surrealistas en 1925, y se basa en un viejo juego de mesa llamado consecuencias 1​en el cual los jugadores escribían por turno en una hoja de papel, la doblaban para cubrir parte de la escritura, y después la pasaban al siguiente jugador para otra colaboración.

Se juega entre un grupo de personas que escriben o dibujan una composición en secuencia. Cada persona sólo puede ver el final de lo que escribió el jugador anterior. El nombre se deriva de una frase que surgió cuando fue jugado por primera vez en francés: « Le cadavre - exquis - boira - le vin - nouveau » (El cadáver exquisito beberá el vino nuevo). En resumidas cuentas se combinan cosas de una idea agregando elementos que pueden o no pertenecer a la realidad. Los teóricos y asiduos al juego (en un principio, Robert Desnos, Paul Éluard, André Bretón y Tristan Tzara) sostenían que la creación, en especial la poética, debe ser anónima y grupal, intuitiva, espontánea, lúdica y en lo posible automática. De hecho, muchos de estos ejercicios se llevaron a cabo bajo la influencia de sustancias que inducían estados de semiinconsciencia o durante experiencias hipnóticas.
Pablo Neruda y Federico García Lorca los llamaron poemas al alimón; Nicanor Parra y Vicente Huidobro, quebrantahuesos. Junto a Enrique Lihn y Alejandro Jodorowsky, hicieron una exposición denominada "El quebrantahuesos". Nicolas Calas –vanguardista greco-estadounidense- sostenía que un cadáver exquisito tiene la facultad de revelar la realidad inconsciente del grupo que lo ha creado, en concreto los aspectos no verbalizados de la angustia y el deseo de sus miembros, en relación con las dinámicas de posicionamiento afectivo dentro del mismo. Max Ernst observó que el juego funciona como un 'barómetro' de los contagios intelectuales dentro de un círculo de creadores.


El mensaje que les he mandado para convocarles al juego, ha sido el siguiente:

Hola, soy Gema, este mensaje no es una cadena ni nada raro, te le estoy mandando yo personalmente, a través de una lista de difusión que he creado con algunos de mis contactos, para proponeros jugar a un juego que se llama "Cadáver exquisito".

Es posible que llevemos mucho tiempo sin hablar, o que hayamos hablado hoy mismo, sea como sea, en primer lugar quiero decirte que espero que tu y los tuyos estéis muy bien y llevando esta extraña situación de la mejor manera posible.
Te explico en que consiste el juego. Cadáver exquisito es un juego que surgió en Francia en los años 20, se juega entre un grupo de personas que escriben una composición en secuencia. Cada persona sólo puede ver el final de lo que escribió el jugador anterior. 
Para jugar ahora, a lo largo del día de hoy crearé un listado ordenado alfabéticamente, con todos aquellos que me hayáis contestado que queréis jugar. Yo escribiré el primer texto, y le pasaré la ultima frase del texto a la primer persona de la lista, que partiendo de ella, tendrá que escribir su parte del relato. Cuando esa persona me conteste, pasaré la ultima frase de su texto a la siguiente persona, y así hasta que todos hayamos escrito. Cuando hayamos acabado os pasaré el relato completo que hayamos creado. No es necesario escribir algo muy largo, con 3 o cuatro frases, es mas que suficiente.
Espero que te animes a jugar! (y sino, me alegro igualmente de haberte saludado)
Besos


Parece que la idea ha tenido buena aceptación y ya tengo unos cuantos amigos que se apuntan a jugar. Que ganas de empezar!

Cuando el relato esté acabado, compartiré por aquí el resultado 

miércoles, 22 de enero de 2020

Si ya sabía yo que no tenía que haber venido

Si ya sabía yo que no tenía que haber venido. Si ya sabía yo que no tenía que haber venido. Esa era la cantinela que no cesaba de martillear en su cabeza, desde el mismo momento que cruzó las puertas de la sala.
La música atronaba en sus oídos, estaba muy alta y además no le gustaba. Aunque, siendo sinceros, lo raro sería que le gustase. Las luces le hacían temer que estuviera a punto de sufrir un ataque epiléptico. El olor, esa mezcla de alcohol, sudor y aliento de tabaco, le repugnaba hasta la náusea. Aunque lo peor era la gente. Pero, ¿de dónde coño ha salido tanta gente? Y míralos, pegando saltos como si fueran monos drogados. Bueno, en honor a la verdad, drogados sí que estaban, al menos la inmensa mayoría.
Si ya sabía yo que no tenía que haber venido.
Cuando su amigo Gabriel le pidió que le acompañara, no fue capaz de decirle que no. Sabía que Gabriel, conociéndole como le conoce, jamás le hubiera pedido que fuera con él, si no tuviera un buen motivo. Y lo tenía, Sandra, la chavala que lo traía loco desde la infancia, iba a estar allí. Recientemente lo había dejado con su novio, y Gabriel, cansado de indecisiones y de intentar pillarla entre novio y novio, por fin había decido dar el paso y abrirla su corazón. ¿En serio, Gabriel, de verdad piensas que una puta fiesta de Nochevieja es el mejor sitio para declarar tu amor a alguien?
Su hasta ahora mejor amigo, después de esa noche tenía dudas de si seguiría siéndolo, conociendo su mezcla de odio y terror por las multitudes, le había prometido que no le dejaría solo. Y había cumplido, por lo menos durante los 35 minutos que tardaron en encontrar a Sandra, momento en que habilidosamente, y con la excusa de acompañarla fuera a fumar, desapareció. Maldito traidor. Miguel seguía esperando en el mismo sitio donde Gabriel le había dejado. Quería creer que volvería a buscarle, aunque empezaba a tener la seria sospecha de que lo haría. Maldito traidor.
La gente empezaba a mirarlo más de la cuenta, preguntándose quien sería ese bicho raro que llevaba parado cerca de una hora en el mismo lugar, y eso le hacía sentir aún más incómodo de lo que ya estaba. Era consciente de que, en un sitio donde se supone que has ido a divertirte, su cara de agobio absoluto debía destacar como un mojón sobre un suelo de mármol.
El cansancio también empezaba a hacer mella en él, quería beber algo, y no estaría de más poder sentarse un rato. Tratando de serenarse, miro a su alrededor, evaluando la situación. No había sillones libres, eso por descontado. El único hueco libre que veía, era en un sillón bastante grande, en el que solo estaba sentada una chica. Durante un rato se debatió entre las ganas de descansar y la incomodidad que le ocasionaba el sentarse en el mismo sillón que otra persona. Y aun contando con que consiguiera reunir el valor de tomar asiento junto a ella, eso no solucionaba su otro problema, la sed. Ahora mismo mataría por un vaso de agua bien grande. La cena había estado exquisita, su madre cocinaba como nadie, pero en esta ocasión, hay que reconocer que se la había ido la mano con la sal.
Llegar a la barra era una tarea aún mucho más complicada que sentarse. Como no podía ser de otra forma, estaba en la otra punta de la sala, además de que había hasta tres filas de gente intentando hacerse con una copa del garrafón de mierda, que todos bebían. Teniendo en cuenta que en lo que a camareros se refiere, él era el jodido hombre invisible, aunque consiguiera llegar a la barra, todo apuntaba a que se quedaría apoyado en ella, como un elemento decorativo más, sin conseguir pedir una triste botellita de agua. Puta vida.
De las dos opciones que se le planteaban, el sentarse en el sillón se le antojaba la más fácil, pero necesitaba beber algo con urgencia. Había que tomar una decisión. De repente, lo vio claro. El sillón estaba al lado de los servicios, podía beber agua allí, que por mucho asco que le diera, siempre sería mejor que jugar la carta de la barra, y luego proceder a la operación sillón.
Aun necesitó pensarlo un poco más, para reunir el valor de comenzar a moverse. Por increíble que pueda padecer, este tipo de situaciones pueden llegar a ser muy invalidantes, para una persona con una fobia social tan acusada como la de Miguel.
¡Venga, vamos Miguel, con dos cojones!
Sonaba “Follow the leader” y la gente estaba haciendo el monguer en bloque. Se movían todos en la misma dirección y el rebaño era algo más controlable. Era el momento de poner en marcha el plan trazado. Tratando de andar lo más alejado posible de la muchedumbre convulsionante, empezó a caminar hacía el servicio. La mirada fija en su destino, nada podía salir mal…. Y entonces, la música cambió. Un grito colectivo de júbilo resonó por toda la sala. Unos acordes, demasiado reconocibles, hacían presagiar el fatal desenlace. ¡La Conga!. Se alejó lo más que pudo, de la fila que empezaba a formarse, y apretó el paso y los dientes. De repente, unas manos le agarraron inmisericordes por la cintura, mientras le empujaban hacía delante, queriéndole convertir en un eslabón más, de esa cadena infernal. Trató de zafarse del agarre, pero la pava que le sujetaba, era una profesional de las congas, y se negaba a soltar su presa. De pronto, sintió que el aire empezó a faltarle, su cuerpo se negaba a obedecer, las luces estroboscópicas le estaban jugando malas pasadas, haciendo parecer aún más irreales las caras que le rodeaban. Necesitaba salir de esa maraña de gente a la que estaba siendo arrastrado. En un último y desesperado intento de tomar el control de su cuerpo, se giró bruscamente hacía la derecha, sintiendo que el agarre por fin cedía, por lo que aprovecho para alejarse corriendo. No fue muy lejos. Al segundo paso, un pie se interpuso en su camino, haciéndole caer de bruces al suelo.
Empezó a arremolinarse gente en torno a él, preguntando, tocando, queriendo levantarle. Quería gritarles que le dejaran, pero mientras trataba de encontrar su propia voz, otra voz que no era la suya, se alzó sobre todas las demás.
-¡Dejarle en paz!, ¡¿es que no veis que le estáis agobiando?! –Era una voz femenina, a él le sonó como la de un ángel. –Venga, volver a lo vuestro, que él está bien.
Como por arte de magia, la gente obedeció y volvieron a bailar, olvidándose de él. Miguel sintió que el aire volvía a sus pulmones, inspiró fuerte, tratando de llenarlos lo más posible y lo retuvo unos segundos, como había aprendido viendo videos de meditación en Youtube. Cuando se sintió más tranquilo, pudo ser consciente de que seguía sentado en el mismo lugar en que había caído, pero no estaba solo, a su lado estaba sentada su salvadora. Levantó la vista y la miró. Era la chica que llevaba toda la noche sentada sola en el sillón. La sonrió tímidamente y ella le devolvió la sonrisa.
-Aquí no se está mal, pero en el sillón se está mejor. –Le dijo mientras le tendía la mano.
Miguel aceptó la ayuda y ambos se levantaron y se sentaron en el sillón, que estaba tras ellos. Ese sillón en el que hacía solo unos minutos, había querido sentarse, pero no sabía cómo hacerlo.
Estuvieron unos momentos en silencio, los dos mirando hacia abajo. Aun no se habían dado cuenta de que no se habían soltado la mano.
-Hola! Soy Paula, y yo también preferiría estar en cualquier otro sitio menos aquí. –Dijo guiñándole un ojo.
-Hola Paula, yo soy Miguel. –Dijo riéndose. -Muchas gracias por quitarme a toda esa gente de encima, realmente estaba muy agobiado.
-¿Y cómo es que una persona tan antisocial viene a una fiesta de nochevieja?. –Le preguntó con una sonrisa. –No te lo tomes a mal, eh? Yo también tengo fobia social.
-He venido por hacer un favor a un amigo. Se enteró de que la chica que le gusta desde hace mucho, iba a venir a la fiesta, y me pidió que le acompañara. El muy traidor me ha abandonado en cuanto nos la hemos encontrado. –Contestó Miguel con una mueca.
-Anda! Yo también he venido por hacer un favor a una amiga. La pobre está de bajón porque lo ha dejado hace poco con su novio. Si te sirve de consuelo a mí también me ha abandonado –Paula le devolvió la mueca. –Ah! Mira, precisamente por ahí viene, y no parece que le haya ido mal. –Dijo riéndose.
Miguel levantó la vista hacía el lugar donde miraba Paula. Una pareja se acercaba sonriente hacía ellos. Eran Miguel y Sandra.

sábado, 18 de enero de 2020

Ahora toca escribir

Son muchas las aficiones que tengo, y parece ser que me he empeñado en plasmarlas todas en blogs. Todo empezó con la fotografía, continuó con la cocina, y lo dicho, ahora toca escribir.
No sé si tengo déficit de atención, soy un poco picaflor, o una mezcla de ambas, la cosa es que como veis, toco muchas disciplinas, pero a la hora de la verdad, no domino ninguna. Aunque... lo importante es participar, no?
Y como de participar va el asunto, estoy creando este blog para empezar, y tratar de finalizar el reto de escritura para el 2020, que proponen en Literup.


Y aquí van los retos que hay cumplir:


  1. Haz una historia sobre un baile multitudinario.
  2. Escribe un relato que ocurra el día de Reyes.
  3. La aracnofobia es un miedo muy común. Haz que tu protagonista la padezca.
  4. Haz un relato que ocurra durante el Año Nuevo Chino.
  5. Tu relato debe ser space opera y hablar sobre una travesía por diferentes planetas.
  6. Haz una historia sin un solo gerundio.
  7. ¡La fantasía es la protagonista! Esta semana escribe un relato de este género.
  8. Haz una historia en la que tu protagonista siga el arco emocional de Edipo.
  9. Escribe un relato que ocurra en la casa de tu infancia.
  10. Esta semana los disfraces son los protagonistas. Tus personajes deben ir disfrazados durante todo el relato.
  11. Escribe un relato distópico sobre un grupo de supervivientes a un apocalipsis causado por dioses hindúes.
  12. Haz una historia sobre una primera cita en una pescadería.
  13. Un personaje se despierta con una cicatriz enorme y no sabe cómo se la ha hecho. Haz que recupere sus recuerdos durante el relato hasta que al final descubra la verdad.
  14. Tu protagonista es una guerrera entrenada desde pequeña, pero ha descubierto que quiere cambiar de vida.
  15. Haz que tu relato termine con “No había nada más que pudiéramos hacer”.
  16. Escribe un relato en el que haya un intercambio de libros.
  17. Esta semana es el Día de la Madre. Haz una historia que hable sobre el amor maternal llevado al extremo. ¿Hasta dónde es capaz de llegar una madre por salvar a sus hijos?.
  18. Escribe un relato en el que la tierra sea un elemento muy relevante de la historia.
  19. Trabaja el trasfondo de tus personajes para explicar por qué tu protagonista es un buen samaritano que daría su vida por los demás.
  20. Haz una historia que contenga una lucha con unos bō.
  21. Escribe un relato sobre un personaje que ha cambiado de identidad y que añora su antigua vida.
  22. Tu protagonista no sabe nadar, pero se ha propuesto aprender. Explica en tu relato sus andaduras en esta nueva aventura.
  23. Un niño ve cómo su abuelo mata a su madre. Explica el terror que siente al presenciar todo y por temer que le encuentre.
  24. Haz una historia que sea afrofuturista.
  25. Escribe un relato en el que uno de los personajes esté durmiendo todo el tiempo.
  26. Haz una historia en la que el incidente desencadenante sea un guante perdido.
  27. Escribe un relato que tenga lugar en una oficina muy muy aburrida.
  28. Tus protagonistas son de dos regiones alejadas entre sí. Refleja su acento creando la voz de tus personajes de manera verosímil.
  29. Haz una historia sobre una llamada que sale muy mal.
  30. Utiliza las palabras “bombona”, “afilador” y “revuelta” en tu relato.
  31. Escribe un relato con una gabardina como arma de Chéjov.
  32. Haz una historia ambientada en el entorno rural de un pueblo de Castilla. Recoge alguna de sus leyendas e intégralas.
  33. Escribe un relato que incluya la última palabra del diccionario: zuzón.
  34. Haz una historia con un narrador poco fiable en primera persona, al que acusan de robar bebés.
  35. Escribe un relato que ocurra en luna nueva y que este hecho tenga consecuencias para la trama.
  36. Haz una historia que integre una descripción de la mejor comida que has probado nunca.
  37. Escribe un relato policíaco que empiece con “No veía a nadie más. Creí que estaba sola”.
  38. Tu protagonista escribe cartas a una niña de otro continente. Escribe un relato epistolar con esta correspondencia.
  39. Haz una historia en la que predomine el diálogo y no haya ni un solo verbo dicendi. ¡Asegúrate de puntuar bien las acotaciones!
  40. Escribe un relato en clave de humor sobre un villano que intenta planear el fin del mundo, pero su gato no le deja.
  41. Usa un narrador en segunda persona para la historia de un personaje que ha sido maldito.
  42. Escribe un relato sobre un circo de pulgas.
  43. Haz una historia sobre el día a día de un dios. Puedes escoger su cultura y si vive entre nosotros, al estilo American Gods.
  44. Escribe un relato que integre cinco onomatopeyas.
  45. Haz una historia que narre la preparación de tu protagonista para Halloween.
  46. Mezcla en el mismo relato a Bigfoot, el hada de los dientes y un cabrero.
  47. Tu protagonista despierta y de pronto es un animal (al más puro estilo Kafka, pero, si puede ser, que no sea una cucaracha). Narra las dificultades que tiene para continuar con su vida.
  48. Escribe un relato que incluya una etopeya sobre el antagonista de la historia.
  49. Haz una historia en la que haya un árbol de Navidad al que cada día le desaparece un adorno y los dueños tratan de atrapar al culpable.
  50. Crea una historia con un worldbuilding inspirado en las culturas precolombinas.
  51. Las cenas de Nochebuena pueden ser un horror. Escribe sobre la tortura que padece ese día tu protagonista.
  52. Última semana del año. Haz un relato en el que se intercale una cuenta atrás desde diez.

Pues sin mas preambulos, a escribir!